El brillo de las manzanas
Unhombre joven preguntó a un viejo millonario cómo se hizo rico. Éste puso los pulgares detrás de las solapas de su magnífico traje y respondió:
“Querido amigo, todo fue una cuestión de paciencia. Me hice rico a partir de la gran depresión de 1932 cuando me quedé con solo diez centavos. Con esos diez centavos compré una manzana y me pasé el día sacándole brillo. Por la tarde la vendí por veinte centavos. El día siguiente invertí los veinte centavos en dos manzanas y me pasé el día sacándoles brillo. A las cinco de la tarde las vendí por cuarenta centavos.
Seguí así todo el mes. Al final del mes había acumulado 9,80 dólares. Entonces murió mi suegro y nos dejó dos millones de dólares.”
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